Pequeña historia de una gran pandemia
- DRA. DYANA BUNNY

- 10 dic 2024
- 9 Min. de lectura
Actualizado: 11 dic 2024
Para poder hablar de enfermedades infecciosas, que es lo que nos ocupará durante el relato de esta historia, sería útil iniciar mencionando algunos conceptos que podrían ser útiles para entender este y otros eventos similares. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una epidemia se refiere a un aumento inusual de una enfermedad determinada en una población y tiempo en específico. Por otro lado, una pandemia (concepto que hemos escuchado con una gran frecuencia durante los últimos cuatro años) se refiere a una epidemia que se ha extendido a lo largo de varios países, continentes o incluso alrededor de todo el mundo. (Organización Panamericana de la Salud, 2012). De estas pandemias, hay una que sin duda cambió el curso de la humanidad sobre la tierra: la Peste negra. La primera ocasión en que una epidemia de peste fue documentada fue alrededor del año 530 en Egipto y se le conoce hasta la fecha como la plaga Justiniana, pues gobernaba el emperador Justiniano, quien por cierto también enfermó. Sabemos por el historiador bizantino Procopio de Cesarea, que por aquellos años la población presentaba síntomas terribles caracterizados por erupciones de color azulado-negro en la piel a la altura de los ganglios que en la mayoría de las ocasiones se ulceraban emanando secreciones purulentas, elevadas fiebres que a la mayoría le llevaba a un desenlace fatal. Curiosamente el emperador Justiniano, aunque sí enfermó, no falleció debido a esta causa. (Huremović, 2019a). Seguramente se habrán presentado episodios similares posterior a este, aunque no documentados ni con la misma tasa de mortalidad.
Siglos mas tarde, vendría invariablemente el peor de los capítulos de esta historia llamada Peste Negra. Aunque para iniciar y entender un poco mejor esta historia tenemos forzosamente que situarnos en el tiempo, así que viajemos juntos al lejano siglo XIV, perteneciente a lo que conocemos actualmente como edad media.

El viaje comienza en el lejano siglo XIV
A nuestros ojos, una época oscura, de carencias y falta de progreso en todo aspecto, a los ojos de los pobladores medievales, una vida absolutamente normal, completa y para muchos, probablemente feliz. La población estaba drásticamente dividida en aquellos que lo poseían todo y aquellos que apenas poseían lo que llevaban puesto, pues ni las tierras, ni el hogar, ni su propia seguridad les pertenecía. Hablamos de un tiempo en el que la iglesia tenía poder absoluto prácticamente sobre todos los pobladores, aún en los aspectos más ajenos a ella, como la salud. Cualquier práctica médica estaba realizada y supervisada por algún clérigo y todo intento por querer incursionar en el ámbito científico por parte de cualquier ciudadano de “a pie”, era duramente castigado; todos debían aceptar su destino, pues era voluntad divina. Por otro lado, los pocos avances que se pudieron observar fueron los referentes al ámbito comercial. Se describieron nuevas rutas que llevaban de Europa a Asia con lo que las exportaciones de productos textiles, alimentarios y en general de todo tipo eran llevadas hacia el continente europeo. En la actualidad parece lógico pensar que absolutamente todos los productos que se mueven de un país a otro son sometidos a un estricto y extensivo control sanitario para evitar justamente lo que en el siglo XIV (y durante muchos siglos posteriores) no se pudo evitar, la transmisión de enfermedades. Parece evidente imaginar que las “aduanas” no tenían un estricto control que permitiera evitar el transporte de focos infecciosos, plagas y todo tipo de vectores conductores de enfermedades. Por supuesto los roedores no fueron la excepción. Todo lo anterior no hizo más que preparar el escenario ideal para que se presentara lo que probablemente ha sido uno de los mayores desafíos (eufemísticamente hablando) que el ser humano ha enfrentado y que, si bien fue una batalla que logró librar, no fue sin un gran número de bajas.(Dahmus et al., 1975)

La disputa por una ciudad inició la gran pandemia
Se cree que el inicio de esta segunda gran pandemia (recuerda que la primera fue la “Justiniana”) tuvo lugar en Delhi, India, y que, siguiendo la ruta de la seda, en aquellos tiempos tan transitada por mercaderes, fue que pudo trasladarse hasta Europa. La historia de esta pesadilla en este continente que, en su primera fase duró siete años, comenzó en el año de 1346 cuando los mongoles, feroces guerreros conquistadores de una buena parte de Asia y con intenciones de conquistar ahora Europa llegaron a la próspera ciudad de Caffa, conocida actualmente como Feodosia, a orillas del mar negro. Era una provincia fértil, con un clima excelente y mejores conexiones con buena parte de Asia. Era tan privilegiada su situación en todo aspecto, que los mayores conquistadores querían poseerla. Para este momento los genoveses estaban a cargo y no estaban dispuestos a cederla tan fácilmente, pero definitivamente los mongoles querían también conquistarla y no se retirarían de la misión hasta conseguirlo. Se intentó por “la buena” y como no sucedió lo que se esperaba, entonces ahora sería por “la mala”, sin saber que esta obsesión por poseer Caffa terminaría por cambiar el rumbo de la historia de Europa y del mundo. Ambos ejércitos estaban teniendo ya muchas pérdidas y no parecía pronta la culminación de la batalla, considerando sobre todo que entre los soldados mongoles se estaba presentando una extraña enfermedad que, aunada a las bajas meramente causadas por la guerra, debilitaba cada vez más al ejército asiático. Los soldados enfermaban y morían súbitamente no sin antes atravesar una agonía nunca vista, sin que alguien pudiera apenas socorrerlos. Fue entonces cuando a Jani Beg, comandante de los mongoles, se le ocurrió una idea. Sin saberlo, estaría utilizando por primera vez un arma biológica en contra del ejército genovés, y es que este astuto hombre solicitó a sus subordinados que catapultaran todos los cadáveres de los soldados asesinados por el combate (sin discriminar de aquellos que habían muerto por la enfermedad) algunos de los cuales se encontraban ya en avanzado estado de descomposición, al interior de los muros de Caffa. Se dice que el único propósito de Beg era hacer que los genoveses salieran de la ciudad huyendo debido al nauseabundo olor producido por los cadáveres, sin saber que sí¡los genoveses saldrían de Caffa, pero muertos, debido a que también habían adquirido LA PESTE. Muy pocos lograron sobrevivir (al menos por el momento) y salieron huyendo con dirección a Génova, realizando escalas en Egipto, Grecia y algunos países de los Balcanes. Sobra decir que la peste se estaba extendiendo por todo el mundo (al menos el mundo que en ese entonces se conocía, pues América aún no era descubierta) sin que nadie pudiera detenerlo. De aquellos que lograron huir de Caffa, algunas historias cuentan que muchos barcos quedaron a la deriva en el mar negro, pues el total de los tripulantes habían perecido; una muy pequeña cantidad sobrevivió y logró llegar a Constantinopla, algunos otros lograron llegar hasta Sicilia en donde no se les permitió desembarcar debido a sus lamentables y evidentes condiciones de salud. Esta acción hubiera sido suficiente para contener la epidemia que se extendía rápidamente, sin embargo, el bloqueo solamente fue para los humanos enfermos, no para el verdadero responsable de la transmisión de la enfermedad: las ratas. Debido al desconocimiento que por aquellos años se tenían de las enfermedades infecciosas y en especial de esta, fue inevitable que aproximadamente 50 millones de personas perdieran la vida en un lapso de alrededor de 7 años, pues se sabe que la enfermedad remitió sin aparente explicación durante 1353, solo después de haber asolado a prácticamente toda Europa. Para 1352 y hasta 1369 había migrado a Asia y devastado a China.
¿Quién es el enemigo?
Se dice que uno de los mayores antagonistas del ser humano, y probablemente quien terminará por extinguir a la raza humana es un virus. Es algo que no podemos saber aún, sin embargo, el protagonista de esta historia, que fue capaz de reducir la población de Europa a prácticamente la mitad no fue un virus sino una bacteria. Sí¡ un microorganismo de apenas 4 micrómetros de longitud de nombre Yersinia pestis. Para dimensionar, podrías tomar una regla, identificar cuánto es un milímetro e imaginar que puedes dividir ese pequeño espacio en 1000 partes; ahora toma 4 de esas partes y ese es el tamaño de esta bacteria. Un diminuto organismo fue capaz de matar a 50 millones de individuos ¡
Yersinia pestises una bacteria zoonótica, es decir, que infecta animales, perteneciente a la clasifcación de las enterobacterias gramnegativas, lo cual para ser honestos no nos proporciona mucha mayor información acerca de su peligrosidad, y aún así, sabemos de lo devastadora que puede llegar a ser. La enfermedad que esta bacteria causa puede presentarse en tres diferentes variedades, si bien de alta gravedad, no todas tienen la misma tasa de mortalidad: bubónica, neumónica y septicémica, siendo esta última la que presentaba hasta un 100% de mortalidad. Actualmente existe un tratamiento antibiótico efectivo, pero en el siglo XIV aún no contábamos con estos antibióticos, por lo que la muerte era inminente y en extremo dolorosa. El hecho de que se relacione a esta enfermedad directamente con las ratas tiene su explicación. Resulta queYersinia pestistiene una alta afinidad por infectar las pulgas que a su vez parasitan a las ratas (no directamente a la rata). Como dato interesante, las pulgas que parasitan a las ratas son de una especie distintiva, diferente de aquellas que lo hacen con perros, gatos e incluso humanos.Yersinia pestisdifícilmente llega a infectar a estas especies, por lo que la rata se convirtió en el vehículo más importante para la rápida transmisión de la enfermedad, considerando especialmente las condiciones de poca higiene que se vivieron en aquella época. Una vez que la bacteria infectaba a la pulga, su mecanismo de acción era bloquear su sistema digestivo, con lo que se conseguía que la pulga mordiera repetidamente a su hospedador (la rata) y a otros hospedadores, incluidos los humanos, inoculando la bacteria en cada ocasión. A pesar de que el tiempo de vida de estos parásitos es de apenas unos pocos días, se ha observado que algunas de ellas llegan a vivir hasta meses, por lo que no es difícil imaginar que esto ayudó a prolongar el tiempo en el que esta pandemia causó tales estragos. La presentación de la peste en el cuerpo humano estaba caracterizada por elevadas fiebres, dolores musculares, y un inimaginable malestar general.

La peste, ¿se ha ido?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, durante el año 2023 se registraron tan solo en la región este del Mediterráneo, alrededor de 60 brotes/epidemias, siendo el cólera, sarampión y la malaria las que cobraron más vidas.
A pesar de que hablar de la peste parece el producto de una historia de terror que ocurrió hace siglos y que se quedó sepultada en la oscuridad de la edad media, lo cierto es que la peste es una enfermedad que no se ha ido del todo de nuestro planeta. Durante la década de los 90’s, la Organización Mundial de la Salud clasificó a la peste como una enfermedad re-emergente, e incluso se sabe que se volvió una enfermedad endémica, es decir, permanente, en algunos países de Asia, África e incluso Sudamérica, aunque prácticamente está presente en todos los continentes, a excepción de Oceanía. La OMS indicó en sus reportes que entre los años 2010 y 2015 surgieron alrededor de 600 muertes principalmente en el Congo, Madagascar y Perú debidas a la peste. De momento no se ha reportado algún hecho que nos indique que estos brotes pudieran salirse de control o extenderse más allá de las fronteras de los países endémicos. Por fortuna, a diferencia de lo que se vivió durante el siglo XII vivimos en una era de progreso y adelantos tanto tecnológicos como científicos, y lo que es aún mejor, contamos con un efectivo tratamiento farmacológico e incluso con vacunas que se encuentran en ensayos clínicos en diferentes fases. Si bien las enfermedades infecciosas son algo con lo que lidiaremos durante el tiempo que nos quede de vida como especie, el hecho de que la ciencia esté al alcance de nuestra mano coadyuvará a que un episodio como fue la peste negra no vuelva a repetirse.

Referencias
Dahmus, J. H., Smith, R. W., & Brown, T. R. (1975). Historia medieval. Editorial Universitaria.
Huremović, D. (2019). Psychiatry of Pandemics: A Mental Health Response to Infection Outbreak. Springer.
Piret, J., & Boivin, G. (2021). Pandemics Throughout History. Frontiers in Microbiology, 11.
Organización Panamericana de la Salud. (2012). Guía para el manejo de pandemias. OPS.




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